Uno experimenta consigo lo mismo
Considerando que no consigo nada
Es conmigo el acuerdo de nadar en agua
Y si consigo nada será lo mismo que nadar
Gana me falta para ser conforme a la convicción
Un dos para interactuar con aires que se ahogan
En repetirme, en repetirse de frente que yo.
No es el aire de lo tranquilo ni de la voz chillante
Que resuena dando inútiles palmadas en mi cabeza.
Resonando en la angina ya está, gritando desesperadamente
Experimento conforme me es posible jugar conmigo,
Aunque consigo mismo, lo mismo que si me fuera y no corriera.
No puedo mas, me reprimo mirándome a la cara una vez y otra más.
Ese que se mira soy yo, no es otro personaje más que el mismo yo.
Escucho la música de las gotas pegándole al techo de lamina junto a mi, del otro lado el buró donde suele pasar el tiempo más aprisa que en otro lugar donde ya haya tratado de descansar, incluso que en aquél rincón plano en el que me recargo de vez en vez.
Pasa el tiempo y no me detengo, sigo escribiendo lo que me viene en mente, ya ni siquiera abro los ojos, después de todo así me gusta más verte.
Pensándote sin reprimirme lo que la gana me ocasiona provocándome fuertes pulmonías por el quiebre seco de no poder decirte.
Si, así soy. Me detengo y me paro, tomo un sombrero y salgo. Me rasco lo que por debajo se asoma, no es mi cerebro. Ni la carnosidad del cuerpo que cuelga. Es mi imaginación que intenta ponerme a repetir mi posición ante la cadera con curvas que tiene éste, que se llama su cuerpo.
Camina por sus vertebras e imagino que paso a paso la gente se detiene para repetirme qué hacen aquí. Me tapo la boca y con las dos manos me doy una vuelta eterna por el lugar.
Sigo adelante.
Cambiando de lugares la gente puede ver mejor lo que pasa a través de su lugar, puede ver incluso a alguien más que no logró subirse, jamás he podido ver que alguien se goce en cambiar repetidamente de lugar, creo que les gusta estar ahí, después de todo llegarán a su lugar, porque éste camión no se detendrá al menos que lo detengan, al menos que se detenga.
Ya llegamos. Uno, dos, tres caminan por las escaleras, otros tantos van parados aún.
domingo, septiembre 27, 2009
Uno experimenta, consigo lo mismo.
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