martes, mayo 27, 2008

Brisné en La Pradera.

Una melodia monocorde comienza.


Algun día una lejana colina parecia vibrar con las notas más precisas de una carcajada.

Corre la niñita, abriendose paso entre los pastizales de su lejana pradera, teniendo en cuenta que la lluvia de la noche pasada habia cubierto el suelo con la frescura de las gotas, arrojo su ligero cuerpo hasta girar por una inmensa colina hasta parar en el rio que corria junto aquella montaña.

Su nombre tan simple como los demas hacia que pasara desaparcibida entre los turistas, gente que corria sin rumbo fijo como antiguos nomadas que habitaban la tierra, aunque su nombre pareciese simple, sus conocidos le nombraban "praderitas" puesto que no tenia una edad avanzada y su bello rostro la hacia aún más tierna.

Después de resvalar entre el pastizal humedo se detiene al ver que un cordero mastica y trae entre sus dientes el trapo que encontro meses anteriores sin saber de que trataba, grito y aumento la sancada de entre sus piernas, después en menos de esto se le avento hacia el cuerpo de este animal.

Siguio su camino entre las vias del pueblo de junto con el rojo trapito colgado, tarareando canciones populares de estos años.

Un poema se vino a la mente del chico que a praderitas observaba, el grafito se rompia mientras la tela transparente su casa cubria.

La mancha gigante el cielo cubrio, corrio y corrio mientras la repeticion de el sonido producido por su boca se hacia mayor.

Por fin, despues de dias y noches pasadas, la conocio, lleno de emocion y ternura le pregunto que hacia ahi, por que su afan de querer sentirse mal.

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